DOMINGO 25 DE ABRIL DE 2010
DÍA DEL BUEN PASTOR
En este cuarto Domingo de Pascua, la Iglesia Universal, celebra el Día del Buen Pastor, y en él, el DÍA DE LOS SACERDOTES. Gracias a Dios, nuestra Iglesia Católica y nuestra Iglesia Particular de La Dorada Guaduas, cuenta con muchos y muy buenos sacerdotes en todas las comunidades y parroquias. Pero algunos de nuestros enemigos, los enemigos de la Iglesia, valiéndose de las faltas graves de algunos sacerdotes, se han confabulado rabiosamente para atacar y desprestigiar, por unos pocos, a todos. Y, lo que es peor, algunos católicos inconscientes se han prestado como tontos útiles para hacerles eco y seguir su juego tan sucio y tan poco leal.
Si Cristo mismo fue perseguido y calumniado, no podemos esperar una suerte diversa para sus sacerdotes. Él mismo nos lo advirtió: “El discípulo no es más que su Maestro: si al amo le llamaron ‘Beelzebul’ –o sea, príncipe de los demonios–, ¿cuánto más a los de su casa?” (Mt 10, 24-25). Si a los sacerdotes los calumnian injustamente, es señal de que van por el mismo camino que siguió nuestro Señor.
No podemos desconocer que algunos sacerdotes han fallado en el cumplimiento de sus deberes humanos y religiosos y estas fallas han herido a muchos hermanos y a la Iglesia misma que hoy sufre con y por la víctimas, sin embargo debemos hacerle justicia y reconocer públicamente que los buenos sacerdotes son, por fortuna, la inmensa mayoría, casi todos. Y se comportan como “buenos pastores”, siguiendo el ejemplo de Jesucristo, el Buen Pastor.
Muchos sacerdotes, auténticos mártires en vida, sufrieron con heroísmo glorioso la persecución religiosa de los regímenes totalitarios. Sometidos a torturas, a humillaciones y a las más crueles vejaciones en su dignidad humana y sacerdotal, permanecieron fieles a Cristo, a la Iglesia, a su fe y a su sacerdocio. Entre nosotros también podemos contar con buenos sacerdotes que han sido maltratados en su buena fama y honra y a pesar de eso siguen dando testimonio de su vocación sacerdotal decidida y de su vida colmadas de virtudes heroicas y santas.
Todos nosotros, en las más diversas circunstancias de la vida, hemos tenido a nuestro lado a santos sacerdotes que nos han ayudado a mantenernos en pie, a pesar de las dificultades. Y a ellos les debemos la perseverancia en nuestra fe y en nuestra vocación cristiana. Son muchas las oportunidades en las que nuestra vida ha encontrando nuevamente su sentido gracias a la oración, el consejo y el testimonio de un sacerdote, que sin esperar nada a cambio, ha dado lo mejor de sí y de su labor pastoral para el crecimiento y fortalecimiento de nuestra fe y de nuestra relación con Dios.
Estoy seguro, querido amigo lector, que en su memoria guarda la figura de sacerdotes que han dejado una huella indeleble en su existencia porque han sabido ser, como Cristo, “buenos pastores”. Pastores, sí; y también buenos, como auténticos padres espirituales, amigos y compañeros de la vida. De san Francisco de Sales, aquel obispo inefablemente amable, dulce y bondadoso, la gente solía decir: “¡Cuán bueno debe ser Dios, cuando ya es tan bueno el obispo de Ginebra!”.
Y se cuenta que un hombre incrédulo de la Francia del siglo XIX, alrededor del año 1840, fue invitado a visitar al padre Juan María Vianney, conocido como el santo Cura de Ars. Y, a pesar de haber ido en contra de su voluntad, después de conocerlo, exclamó: “¡Hoy he visto a Dios en un hombre!”.
Gracias a Dios, en nuestra Iglesia Católica hay muchos sacerdotes santos. Y, como éstos, tenemos legiones enteras y miríadas de ejemplos. Sacerdotes que, llenos de amor a Dios y a los demás, desgastan su vida en silencio y a escondidas, como la vela del Santísimo Sacramento que se consume de día y de noche en un continuo acto de amor y de adoración a Jesús Eucaristía.
Los sacerdotes también necesitan de nuestra oración y de nuestro apoyo y cariño, para que el Señor les dé a todos el don de la santidad y de la perseverancia en su vocación. Y oremos también por aquellos hermanos y hermanas que han sido víctimas del mal comportamiento de algunos sacerdotes, para que encuentren en la Iglesia la paz y sanación que necesitan sus corazones.
En esta celebración del Día del Buen Pastor, acércate al Santísimo Sacramento y haz una oración sincera por los sacerdotes, especialmente por los de tu comunidad, para que el Señor les conceda la gracia de un corazón como el Suyo, la fortaleza necesaria para resistir a la tentación, la perseverancia en la fidelidad a Cristo Sumo y Eterno Sacerdote. Ruega además por aquellos que persiguen a la Iglesia y a sus sacerdotes para que el Buen Dios les conceda la conversión de sus corazones.
Finalmente roguemos al Señor, por intercesión del Santo Cura de Ars, patrono universal de los sacerdotes, por el crecimiento y fortalecimiento de las vocaciones sacerdotales y a la vida consagrada de nuestra amada Diócesis de La Dorada Guaduas.
A nuestros Sacerdotes les reiteramos nuestro cariño, aprecio y las más fervientes oraciones, en el día que con la Iglesia damos gracias a Dios por su vida y ministerio sacerdotal.
Jesús, Sacerdote eterno,
guarda a estos ciervos tuyos, los Sacerdotes,
en el recinto Santo de tu Corazón,
donde nadie pueda hacerles daño alguno.
Guarda inmaculadas sus manos consagradas
que a diario tocan tu Sagrado Cuerpo;
guarda sin mancha esos corazones sellados
con el sublime carácter del Sacerdocio.
Haz que tu Santo Amor los envuelva
y separe del contacto del mundo.
Bendice sus trabajos, con frutos abundantes,
y sean las almas por ellos dirigidas y administradas,
su consuelo y gozo aquí en la tierra
y después su hermosa corona en el cielo. Amén.
viernes, 16 de abril de 2010
lunes, 12 de abril de 2010
CADENA DE ORACION POR EL PAPA BENEDICTO XVI

Quieres unirte a la cadena de Oración por el Papa Benedicto XVI, envía un correo manifestando tu deseo a la siguiente dirección: padrediegoleon@hotmail.com Con otros cristianos católicos oraremos por el Papa y por la Iglesia.
Oración por el Papa
Oh Jesús, Rey y Señor de la Iglesia: renuevo en tu presencia mi adhesión incondicional a tu vicario en la tierra, el Papa. En él Tú has querido mostrarnos el camino seguro y cierto que debemos seguir en medio de la desorientación, la inquietud y el desasosiego. Creo firmemente que, por medio de él, Tú nos gobiernas, enseñas, santificas, y bajo su cayado formamos la verdadera Iglesia: una, santa, católica y apostólica. Concédeme la gracia de amar, vivir y propagar como hijo fiel sus enseñanzas. Cuida su vida, ilumina su inteligencia, fortalece su espíritu, defiéndelo de las calumnias y de la maldad. Aplaca los vientos erosivos de la infidelidad y la desobediencia, y concédenos que, en torno a él, tu Iglesia se conserve unida, firme en el creer y en el obrar, y sea así el instrumento de tu redención. Así se.
UNIDOS POR EL PAPA

Es nuestro deber acompañar al Papa Benedicto XVI con nuestras oraciones y sacrificios en un momento donde los enemigos del la Iglesia lo atacan y difaman. Los ataques contra el Papa son CONTRA LA IGLESIA, por tal razón ningún católico debe permitir tal atropello o facilitarse para para que estos ataques continúen.
Nuestra invitación siempre será acompañar al Papa con nuestras oraciones y con un ejemplo de vida acorde a la realidad cristiana que nos identifica. Oremos por los enemigos de la Iglesia, ellos también necesitan ser iluminados por el Espiritu Santo.
sábado, 10 de abril de 2010
CORONILLA POR LAS INTENCIONES DEL PAPA Y DE LA IGLESIA
Con toda la Iglesia Universal, oramos en la celebración del DOMINGO DE LA DIVINA MISERICORDIA, por las intenciones y necesidades del Santo Padre Benedicto XVI en un momento tan injusto para él, cuando los medios de comunicación lo atacan y desconocen su ministerio pastoral. Oramos también por la Santificación de los Sacerdotes para que su fidelidad sea como la de Cristo.
Un fuerte abrazo a todos aquellos que oran y ruegan a Dios por la Santa Iglesia Católica.
Un fuerte abrazo a todos aquellos que oran y ruegan a Dios por la Santa Iglesia Católica.
domingo, 7 de marzo de 2010
DIA INTERNACIONAL DE LA MUJER: MARZO 8
CON LA CONFERENCIA EPISCOPAL DE COLOMBIA, CELEBRAMOS LA LIBERTAD DE LA MUJER.
Libres para vivir con dignidad.
Este es un día maravilloso para pensar y reflexionar entorno a Ustedes Mujeres, que como las más grandes de Colombia en estos doscientos años de Independencia, también hacen historia a través del ejercicio verdadero de su libertad.
El mensaje de hoy para Ustedes es muy digno y tiene que ver con su realización: Libres para vivir con dignidad. Pues no se trata de un libertinaje que conduce al relajo de su ser personas y de la degradación de su género. Ustedes no son más porque las “cosifique más”, ustedes simplemente son porque hacen uso adecuado de su libertad, y llegar a esto es luchar por su dignidad.
Hoy es un día especial para resaltar de manera especial a quienes, conocedoras del mensaje del Evangelio, entendieron que Dios creó al ser humano libre y digno, y por esta razón, no permanecieron indiferentes ante la opresión y la explotación de su pueblo. Ellas pusieron todos sus recursos personales y materiales y algunas, hasta arriesgaron su propia vida por la causa libertaria. Ciertamente habrán sido muchísimas y entre ellas, numerosas religiosas y laicas que aún permanecen anónimas.
A ellas, mujeres silenciosas y heroínas cotidianas, ofrenda permanente de la historia en la construcción de país, cimientos silenciosos y valiosos de nuestra Colombia, les rendimos un tributo sentido y de profundo agradecimiento y reconocimiento por su generosidad y compromiso con la promoción y defensa de la dignidad de tantos niños, familias y comunidades enteras, en la búsqueda de un mejor país.
Un mejor país no se construye con el relajo de las costumbres; con el mal entendido feminismo que vulgarizó a la mujer. Un mejor país no se construye con aquellas mujeres que dejaron su ser y cuerpo al viento como quien toma una hoja seca y la vuelve picadillo. Un mejor país no se construye con una mujer que descaradamente ha convertido su cuerpo en un sepulcro.
En Colombia, por gracia de Dios, encontramos y siempre encontraremos mujeres que han construido país, que se han interesado decididamente por el respeto y la libertad, que sobresalen gracias a su fortaleza, su personalidad recia, su generosidad, su fe a toda prueba, su preocupación por su pueblo y su valentía –que para la época era considerada extraña-, y por ello obtuvieron un lugar en la historia colombiana.
“¡Pueblo indolente! ¡Cuán diversa sería hoy vuestra suerte, si conocieseis el precio de la libertad! Ved que aunque mujer y joven, me sobra valor para sufrir la muerte y mil muertes más.” Con estas palabras y la ofrenda de su vida Policarpa Salavarrieta se ganó un lugar en la historia colombiana, hoy es la “Heroína”, ejemplo de mujeres grandes y libertarias, de aquellas sin igual que hicieron de su vida una ofrenda para la patria.
Volver la mirada hacia ésta y muchas otras mujeres destacadas a lo largo de la historia debe ayudarnos a reconocer sus luchas y anhelos y a ponerlas en diálogo con los millones de personas que hoy, en Colombia y en el mundo, continúan entregando sus vidas para transformar situaciones de injusticia y opresión.
En esta celebración Internacional del Día de la Mujer, vale la pena preguntar a las presentes
1) ¿Qué han hecho por el ejercicio digno de su libertar?
2) ¿Cuál es el legado que dejarán a las nuevas generaciones?
3) ¿Qué decir de sus actitudes frente a las degradaciones humanas del tiempo presente?
Finalmente y a manera de conclusión quiero dejar este pensamiento que al ser pensado nos conducirá a la búsqueda de la libertad: es prioritario crear en la educación nuevos lenguajes y símbolos que no reduzcan a nadie a la categoría de objeto, sino que rescate el valor de cada ser humano como persona.
¿ESCLAVA YO?, ¡JAMÁS! -
¿ESCLAVO YO?, ¡DE QUÉ?!
En la actualidad tendencias de la moda, las cirugías estéticas, los productos light, los trastornos de la conducta alimentaria, y otras tendencias humanas como el ansia de poder, el apego al dinero o a la belleza física, entre otras, están siendo validadas por los imaginarios sociales de una mal entendida “modernidad”.
Pero, no tener el suficiente autocontrol sobre estos aspectos genera muchas dificultades para un sano y armónico desarrollo integral y crea dependencias, al punto de encontrar nuevas formas de esclavitud individual, pretendiendo con ello cumplir con unos patrones impuestos por una sociedad altamente consumista y egoísta.
Muchas de esas nuevas esclavitudes llegan al punto de convertirse en adicciones. Y entran en este listado las adicciones a sustancias psicoactivas, al alcohol, al tabaco, a los juegos de azar (ludopatía), las relacionadas con la comida (anorexia y bulimia), a las nuevas tecnologías (tecnopatía) entre las más destacadas. Todas ellas lesionan la dignidad personal y requieren de acompañamientos profesionales para poder ser superadas.
A esta situación se suma el estereotipo finamente marcado por los medios masivos de comunicación social de mujeres y hombres que consiguen altas sumas de dinero comerciando su propio cuerpo y es el caso de “las mujeres y hombres prepago”, quienes ofrecen sus servicios sexuales por diversos medios, entre los cuales el más utilizado es el Internet.
Por esta razón es prioritario “crear en la educación nuevos lenguajes y símbolos que no reduzcan a nadie a la categoría de objeto, sino que rescate el valor de cada ser humano como persona, y evitar en los programas educativos los contenidos que discriminan a la mujer, reduciendo su dignidad e identidad. Es importante poner en práctica programas de educación para el amor y educación sexual en la perspectiva cristiana, buscar caminos para que se den entre el varón y la mujer relaciones interpersonales basadas en el mutuo respeto y aprecio, el reconocimiento de las diferencias, el diálogo y la reciprocidad” (Documento de Santo Domingo, No. 109)
En definitiva, al pretender despojarnos de años de esclavitud en otras áreas, hemos caído en el grave error de generar cadenas más poderosas pero aparentemente imperceptibles. Estamos llamadas y llamados a reevaluar todos estos encadenamientos que ha traído consigo la posmodernidad y batallar para romperlos de manera definitiva a fin de recobrar así la verdadera libertad y autonomía que nos permitirá alcanzar nuestra plena realización como hombres o como mujeres.
Libres para vivir con dignidad.
Este es un día maravilloso para pensar y reflexionar entorno a Ustedes Mujeres, que como las más grandes de Colombia en estos doscientos años de Independencia, también hacen historia a través del ejercicio verdadero de su libertad.
El mensaje de hoy para Ustedes es muy digno y tiene que ver con su realización: Libres para vivir con dignidad. Pues no se trata de un libertinaje que conduce al relajo de su ser personas y de la degradación de su género. Ustedes no son más porque las “cosifique más”, ustedes simplemente son porque hacen uso adecuado de su libertad, y llegar a esto es luchar por su dignidad.
Hoy es un día especial para resaltar de manera especial a quienes, conocedoras del mensaje del Evangelio, entendieron que Dios creó al ser humano libre y digno, y por esta razón, no permanecieron indiferentes ante la opresión y la explotación de su pueblo. Ellas pusieron todos sus recursos personales y materiales y algunas, hasta arriesgaron su propia vida por la causa libertaria. Ciertamente habrán sido muchísimas y entre ellas, numerosas religiosas y laicas que aún permanecen anónimas.
A ellas, mujeres silenciosas y heroínas cotidianas, ofrenda permanente de la historia en la construcción de país, cimientos silenciosos y valiosos de nuestra Colombia, les rendimos un tributo sentido y de profundo agradecimiento y reconocimiento por su generosidad y compromiso con la promoción y defensa de la dignidad de tantos niños, familias y comunidades enteras, en la búsqueda de un mejor país.
Un mejor país no se construye con el relajo de las costumbres; con el mal entendido feminismo que vulgarizó a la mujer. Un mejor país no se construye con aquellas mujeres que dejaron su ser y cuerpo al viento como quien toma una hoja seca y la vuelve picadillo. Un mejor país no se construye con una mujer que descaradamente ha convertido su cuerpo en un sepulcro.
En Colombia, por gracia de Dios, encontramos y siempre encontraremos mujeres que han construido país, que se han interesado decididamente por el respeto y la libertad, que sobresalen gracias a su fortaleza, su personalidad recia, su generosidad, su fe a toda prueba, su preocupación por su pueblo y su valentía –que para la época era considerada extraña-, y por ello obtuvieron un lugar en la historia colombiana.
“¡Pueblo indolente! ¡Cuán diversa sería hoy vuestra suerte, si conocieseis el precio de la libertad! Ved que aunque mujer y joven, me sobra valor para sufrir la muerte y mil muertes más.” Con estas palabras y la ofrenda de su vida Policarpa Salavarrieta se ganó un lugar en la historia colombiana, hoy es la “Heroína”, ejemplo de mujeres grandes y libertarias, de aquellas sin igual que hicieron de su vida una ofrenda para la patria.
Volver la mirada hacia ésta y muchas otras mujeres destacadas a lo largo de la historia debe ayudarnos a reconocer sus luchas y anhelos y a ponerlas en diálogo con los millones de personas que hoy, en Colombia y en el mundo, continúan entregando sus vidas para transformar situaciones de injusticia y opresión.
En esta celebración Internacional del Día de la Mujer, vale la pena preguntar a las presentes
1) ¿Qué han hecho por el ejercicio digno de su libertar?
2) ¿Cuál es el legado que dejarán a las nuevas generaciones?
3) ¿Qué decir de sus actitudes frente a las degradaciones humanas del tiempo presente?
Finalmente y a manera de conclusión quiero dejar este pensamiento que al ser pensado nos conducirá a la búsqueda de la libertad: es prioritario crear en la educación nuevos lenguajes y símbolos que no reduzcan a nadie a la categoría de objeto, sino que rescate el valor de cada ser humano como persona.
¿ESCLAVA YO?, ¡JAMÁS! -
¿ESCLAVO YO?, ¡DE QUÉ?!
En la actualidad tendencias de la moda, las cirugías estéticas, los productos light, los trastornos de la conducta alimentaria, y otras tendencias humanas como el ansia de poder, el apego al dinero o a la belleza física, entre otras, están siendo validadas por los imaginarios sociales de una mal entendida “modernidad”.
Pero, no tener el suficiente autocontrol sobre estos aspectos genera muchas dificultades para un sano y armónico desarrollo integral y crea dependencias, al punto de encontrar nuevas formas de esclavitud individual, pretendiendo con ello cumplir con unos patrones impuestos por una sociedad altamente consumista y egoísta.
Muchas de esas nuevas esclavitudes llegan al punto de convertirse en adicciones. Y entran en este listado las adicciones a sustancias psicoactivas, al alcohol, al tabaco, a los juegos de azar (ludopatía), las relacionadas con la comida (anorexia y bulimia), a las nuevas tecnologías (tecnopatía) entre las más destacadas. Todas ellas lesionan la dignidad personal y requieren de acompañamientos profesionales para poder ser superadas.
A esta situación se suma el estereotipo finamente marcado por los medios masivos de comunicación social de mujeres y hombres que consiguen altas sumas de dinero comerciando su propio cuerpo y es el caso de “las mujeres y hombres prepago”, quienes ofrecen sus servicios sexuales por diversos medios, entre los cuales el más utilizado es el Internet.
Por esta razón es prioritario “crear en la educación nuevos lenguajes y símbolos que no reduzcan a nadie a la categoría de objeto, sino que rescate el valor de cada ser humano como persona, y evitar en los programas educativos los contenidos que discriminan a la mujer, reduciendo su dignidad e identidad. Es importante poner en práctica programas de educación para el amor y educación sexual en la perspectiva cristiana, buscar caminos para que se den entre el varón y la mujer relaciones interpersonales basadas en el mutuo respeto y aprecio, el reconocimiento de las diferencias, el diálogo y la reciprocidad” (Documento de Santo Domingo, No. 109)
En definitiva, al pretender despojarnos de años de esclavitud en otras áreas, hemos caído en el grave error de generar cadenas más poderosas pero aparentemente imperceptibles. Estamos llamadas y llamados a reevaluar todos estos encadenamientos que ha traído consigo la posmodernidad y batallar para romperlos de manera definitiva a fin de recobrar así la verdadera libertad y autonomía que nos permitirá alcanzar nuestra plena realización como hombres o como mujeres.
sábado, 6 de marzo de 2010
martes, 23 de febrero de 2010
PRIMER VIERNES DE CUARESMA
Queridos amigos y amigas, buscaré la manera de hacerles llegar unas cortas líneas de reflexión para este tiempo de cuaresma, espero que le dedique unos minutos para leer este mensaje y un buen tiempo para reflexionar.
El empuje decisivo
CONOCEMOS – SABEMOS – CREEMOS – QUEREMOS
Conocemos las normas y entendemos su sentido, pero a veces preferimos el capricho, decidimos vivir a nuestro aire.
Sabemos que existe un castigo para la injusticia, pero no faltan momentos en los que creemos que podremos evitar de algún modo las penas que merecen nuestras faltas.
Creemos que Dios lo ve todo, pero ante un dinero fácil o un placer prohibido escogemos el mal camino, arriesgamos el futuro eterno.
Queremos, incluso, ser honestos, justos, buenos, pero el mal nos aturde de mil maneras y con facilidad dejamos de ayudar a un amigo para disfrutar de tantos gustos que nos ofrece el mundo en el que vivimos.
PERO…
¿Por qué somos tan débiles? ¿Por qué no ponemos en práctica ideales buenos? ¿Por qué dejamos que el pecado carcoma nuestras vidas? ¿Por qué nos encerramos en pensamientos egoístas, en rencores destructivos, en avaricias que empobrecen nuestras almas?
Hace falta una fuerza enorme para vencer el peso del pecado, la energía de las malas costumbres, la corriente de un mundo desquiciado, el empuje de las pasiones desatadas.
CON DIOS TODO LO PODEMOS
Esa fuerza sólo puede llegar desde una presencia superior, de una mano divina, de un Amor que no tenga miedo a mis miserias, de una Misericordia que pueda lavar mis faltas. Sólo la gracia vence al pecado.
Sí: sólo Dios nos permite romper contra la nube de mal que ciega los corazones de los hombres. Porque Dios es omnipotente y bueno, porque es Padre, porque no puede olvidar que somos hijos suyos, débiles y pobres, y por eso muy necesitados de su gracia.
Si recibimos a Dios, si le dejamos tocar nuestras almas y limpiarlas con el sacramento de la Penitencia, si lo acogemos presente y vivo en la Iglesia, si lo gustamos en la Eucaristía, si entramos en su misterio desde la Sagrada Escritura, recibiremos ese empuje definitivo que tanto necesitamos en el camino de la vida.
No faltarán momentos de fragilidad, no seremos invulnerables ante el pecado. Pero al menos habremos dado ese paso decisivo que separa al mediocre del cristiano verdadero. Seremos parte de aquellos esforzados que luchan, en serio, por entrar en el Reino de los cielos... (cf. Lc 16,16).
Queridos amigos y amigas, buscaré la manera de hacerles llegar unas cortas líneas de reflexión para este tiempo de cuaresma, espero que le dedique unos minutos para leer este mensaje y un buen tiempo para reflexionar.
El empuje decisivo
CONOCEMOS – SABEMOS – CREEMOS – QUEREMOS
Conocemos las normas y entendemos su sentido, pero a veces preferimos el capricho, decidimos vivir a nuestro aire.
Sabemos que existe un castigo para la injusticia, pero no faltan momentos en los que creemos que podremos evitar de algún modo las penas que merecen nuestras faltas.
Creemos que Dios lo ve todo, pero ante un dinero fácil o un placer prohibido escogemos el mal camino, arriesgamos el futuro eterno.
Queremos, incluso, ser honestos, justos, buenos, pero el mal nos aturde de mil maneras y con facilidad dejamos de ayudar a un amigo para disfrutar de tantos gustos que nos ofrece el mundo en el que vivimos.
PERO…
¿Por qué somos tan débiles? ¿Por qué no ponemos en práctica ideales buenos? ¿Por qué dejamos que el pecado carcoma nuestras vidas? ¿Por qué nos encerramos en pensamientos egoístas, en rencores destructivos, en avaricias que empobrecen nuestras almas?
Hace falta una fuerza enorme para vencer el peso del pecado, la energía de las malas costumbres, la corriente de un mundo desquiciado, el empuje de las pasiones desatadas.
CON DIOS TODO LO PODEMOS
Esa fuerza sólo puede llegar desde una presencia superior, de una mano divina, de un Amor que no tenga miedo a mis miserias, de una Misericordia que pueda lavar mis faltas. Sólo la gracia vence al pecado.
Sí: sólo Dios nos permite romper contra la nube de mal que ciega los corazones de los hombres. Porque Dios es omnipotente y bueno, porque es Padre, porque no puede olvidar que somos hijos suyos, débiles y pobres, y por eso muy necesitados de su gracia.
Si recibimos a Dios, si le dejamos tocar nuestras almas y limpiarlas con el sacramento de la Penitencia, si lo acogemos presente y vivo en la Iglesia, si lo gustamos en la Eucaristía, si entramos en su misterio desde la Sagrada Escritura, recibiremos ese empuje definitivo que tanto necesitamos en el camino de la vida.
No faltarán momentos de fragilidad, no seremos invulnerables ante el pecado. Pero al menos habremos dado ese paso decisivo que separa al mediocre del cristiano verdadero. Seremos parte de aquellos esforzados que luchan, en serio, por entrar en el Reino de los cielos... (cf. Lc 16,16).
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